jueves, 15 de octubre de 2009

"Iwelei se hallaba en las afueras de la ciudad. En la oscuridad de la noche recorrías las callejas al lado del puerto, cruzabas un puente desvencijado, llegabas a una carretera solitaria, llena de surcos y baches, y de repente aparecían las luces. Había unos espacios para el estacionamiento de vehículos a ambos lados del camino, luego una serie de bares con un aspecto chabacano y animado, de cada uno de los cuales surgían las notas estrepitosas de una pianola, y a continuación barberías y estancos. La atmósfera vibraba, y reinaba una sensación de expectante regocijo. Doblabas por un estrecho callejón, tanto a derecha como a izquierda, pues la carretera dividía a Iwelei en dos partes, y te encontrabas en el barrio. Había hileras de pequeños bungalows, bien cuidados y pulcramente pintados de verde, y el sendero que discurría entre ellos era ancho y recto. Tenía la disposición de una ciudad ajardinada. Con su respetable regularidad, su orden y su elegancia, daba una impresión de horror sarcástico, pues la búsqueda del amor nunca puede haber estado tan sistematizada y ordenada. De vez en cuando una farola iluminaba los senderos, pero habrían estado a oscuras de no haber sido por las luces procedentes de las ventanas abiertas de los bungalows. Los hombres iban de un lado a otro mirando a las mujeres que, sentadas junto a las ventanas, leían o cosían y que en su mayoría no se fijaban en los transeúntes, los cuales, al igual que las mujeres, eran de todas las nacionalidades. Había norteamericanos, marineros de los barcos anclados en el puerto, marinos de los barcos de guerra que arrastraban curdas melancólicas y soldados de los regimientos, blancos y negros, acuartelados en la isla. Había japoneses que paseaban en parejas y grupos de tres, hawaianos, chinos con largas vestimentas y filipinos que se tocaban con unos sombreros ridículos. Permanecían en silencio, como si se sintieran oprimidos. Qué triste es el deseo."

Somerset Maughan, "Lluvia"


Cartel, por Alberto Ceballos.

lunes, 5 de octubre de 2009

lunes, 4 de mayo de 2009

2Perro: "elenemigoyoquésé"


"Mister Bones la miró con ojos de mosca, escuchando cómo sus sollozos llenaban la sala, y se preguntó si alguna vez había existido un sueño más raro y desconcertante que aquél. Luego parpadeó y ya no estaba en el hospital, ya no era una mosca, sino el mismo perro de antes que se encontraba de nuevo en la esquina de la calle Amity Norte, viendo cómo la ambulancia se perdía en la distancia. El sueño había concluído, pero él seguía soñando, lo que significaba que había tenido un sueño dentro del sueño, una ensoñación parentética sobre moscas y hospitales y señoras Swanson,  y ahora que su amo estaba muerto, él había retrocedido al primer sueño. Eso es lo que imaginaba, en cualquier caso, pero en cuanto le vino aquella idea parpadeó otra vez y se despertó, y allí estaba de nuevo, acampado frente a Polonia con el yacente Willy, que acababa de despertarse, y tan ofuscado se quedó Mister Bones durante unos instantes que no estaba seguro de si volvía a estar en el mundo real o acababa de despertarse en otro sueño."

                                                                      Paul Auster, "Tombuctú"
                                                                            Ed. Anagrama, 1999.



Diseño del cartel: Lucio Gat.

2Perro, Obra expuesta









martes, 24 de marzo de 2009

Amanda Alonso "RE-MEMORIA"

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Una vuelta a mis primeros pasos.
 Adentrarme en un pequeño resquicio de mi pasado. 
Un anhelo no conseguido y ahora rescatado. 
Esta exposición es una vuelta a encontrarme en mi ciudad y mis origenes. Unas memorias que acogen deseos, experiencias, asimilación de conceptos y formación de una personalidad artística a lo largo de tiempo.Ha pasado más de una década puedo aveces mirar atrás.
El tiempo cambia, mi obra cambia, mi lugar cambia, lo que me rodea me transforma y me cambia, por lo cual también yo siempre soy la misma pero mis deseos cambian. Solo mis sueños permanecen,se cumplen o permanecen en mi memoria manteniéndola activa, en ello reside el placer de soñar.Mi vida, una linea de tiempo continua donde las subidas y bajadas están marcadas por acontecimientos. Un retroceso o una mirada atrás me congela,me hace recapacitar, me hace temblar o volver a soñar.... nunca podemos cambiar el pasado pero si podemos observarlo.
                                        
                                                                         Amanda Alonso